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Los Dioses más importantes de Teotihuacán

Los dioses teotihuacanos formaron el panteón de esta cultura mesoamericana que floreció en la ciudad de Teotihuacán, en el actual Valle de México. Esta población está ubicada a escasos 40 kilómetros de la Ciudad de México y en la actualidad representa uno de los principales sitios arqueológicos de la era precolombina.

Por Mercadotecnia, el 12/07/2018

En su apogeo, la ciudad de Teotihuacán fue la principal en la América prehispánica. Su población máxima se calcula en al menos 125 mil habitantes, lo que la colocaría como la sexta ciudad más poblada en el mundo durante su apogeo.

Además de sus conocidas pirámides, la importancia antropológica de Teotihuacán reside en sus complejos residenciales. Alguna parte de sus murales pictóricos se preservan aún en muy buen estado. También contribuyó con la exportación de herramientas hechas con piedra de obsidiana, que fueron utilizadas a lo largo de toda Mesoamérica.

Investigaciones arqueológicas han mostrado que Teotihuacán fue una ciudad multi-étnica, ocupada por barrios delimitados en los que habitaron personas de las culturas Otomí, Zapoteca, Mixteca, Maya y Nahua.

En cuanto a sus prácticas religiosas, se sabe que los teotihuacanos realizaban sacrificios humanos. Restos humanos y animales han sido hallados durante excavaciones cerca de la zona arqueológica. Algunos investigadores creen que dichos sacrificios se ofrecían durante la construcción o expansión de nuevas edificaciones.

Las 9 deidades más importantes para esta cultura eran: 

1- Dios de la Tormenta

La adoración de fenómenos naturales y la personificación de los mismos por medio de deidades fue una constante en Mesoamérica.

En la cultura azteca, esta efigie fue Tlaloc, el dios de la lluvia. En el sitio arqueológico de Teotihuacán se encontró un altar subterráneo dedicado a dicho dios.
 

2- La Gran Diosa de Teotihuacan

Esta diosa cuenta con dos características principales: un tocado de cabeza imitando un ave y un pendiente en la nariz con colmillos descendientes.

Se cree que esta Gran Diosa era la representante del inframundo, la oscuridad, la tierra, el agua, la guerra y posiblemente la misma creación del universo.


 

3- La Serpiente Emplumada

En Teotihuacán se puede encontrar un templo dedicado a la Serpiente Emplumada, que se estima fue construido entre los años 150 y 200 d.C. En el mismo aparecen múltiples representaciones de la serpiente, algunas de cuerpo entero y otras de su cabeza.

4- Huehuetéotl, el Viejo Dios del Fuego

Es una de las deidades más antiguas de Mesoamérica. Comenzó a ser adorado mucho antes incluso de la fundación de Teotihuacán. Regularmente era representado en una pose de piernas cruzadas, con sus brazos y manos descansando sobre sus piernas. Su rostro arrugado mostraba lo avanzado de su edad. Se piensa que Huehuetéotl era un dios protector de los hogares.
 

5- La Serpiente Guerrera

Algunos investigadores distinguen a esta Serpiente Guerrera de la Serpiente Emplumada en algunos vestigios gráficos de la cultura Teotihuacana, ya que puede ser encontrada vistiendo un tocado en la cabeza que se identifica con la guerra en la mitología de esta cultura.

6- El Jaguar

En el sitio arqueológico de Teotihuacán, detrás del templo de Quetzalpapalotl, la mariposa emplumada, se encuentra el patio de los jaguares. En él se pueden hallar varios murales ilustrados con este animal.

7- El Dios del Pulque

En las culturas mesoamericanas, particularmente la azteca y la teotihuacana, el pulque era una bebida alcohólica utilizada en rituales religiosos. El Dios del Pulque tenía varias representaciones, una de las más populares era el conejo. 

8- El Dios Gordo

 Algunos investigadores lo han interpretado como la representación de la muerte y se cree que sus funciones eran funerarias.

9- El Dios Desollado

En múltiples representaciones gráficas, este dios aparecía vestido con piel humana y un arma ensangrentadas. Se le considera el dios de la agricultura, la vegetación, la enfermedad, la primavera y las estaciones del año.

Se piensa que la relación entre este dios y la agricultura consistía en un ritual periódico en el que el dios se desollaba a sí mismo para proveer de alimento a la humanidad, así como las semillas del maíz pierden su piel exterior antes de germinar y crecer.